A la par que el fin de semana, concluyó el I Concurso Poético AVCAN, celebrado entre los Socios, amigos y seguidores de esta entidad sin ánimo de lucro en Facebook.
Participaron 23 textos poéticos, enviados por 17 participantes. Una vez cerrado el plazo de presentación de textos, se publicaron todos sin identificar, y se abrió el plazo de votaciones. Los organizadores recibieron un total de 78 correos para votar a los diferentes poemas, distribuyendo un total de 441 puntos, que dieron como resultado los siguientes ganadores:
Desde AVCAN queremos felicitar y dar nuestro sincero agradecimiento a todos los participantes, tanto a los concursantes, como a los votantes, porque entre todos han hecho posible este concurso.
el anhelo se derrama.
cuando el gesto hace pero no quema.
cuando en atisbos sugiere fantasía, y allí... nos vemos.
manipulando un yunque a brisas.
¡Ay!... a la mar lima,
adivinando en el borboteo tus caricias.
que grabas...un volcán en nuestro desnudo pecho.
VOLCÁN MUJER DE LAS CALMAS
Hasta el fondo del mar te fui a buscar,
monstruo a veces, y, a veces, la sirena
de atardeceres en que te fui a amar
sentado entre tus rocas y mi arena.
Mujer volcán, volcán mujer del alma,
que primero moviste mis cimientos
y luego floreciste entre Las Calmas
con la brutal pasión de un sentimiento.
Hay días en que quiero tu mirada,
y días en que temo esa visión,
me muevo entre ver todo o no ver nada,
alejarme o quemarme en tu pasión.
Brutal mujer volcán bajo las aguas
que tiñes de las rosas de tu ira,
hoy que sigo sin verte tengo maguas,
y por toda tu luz mi isla suspira.
Indomeñables labios de la tarde,
que inoculas el miedo y el amor,
yo no sé si te apagas o es que ardes,
si es ya fría tu luz o da calor.
Por abismos oscuros te derramas
de nuevo hacia el origen de tu vida,
pero entre tus lamentos tú me llamas
invitándome al fondo de tu herida.
Tanto temo no verte como amarte,
igual quiero el recuerdo que el olvido,
lo mismo eres un vómito que un arte,
por ti quiero perderme o estar perdido.
Altiva como un Julan sumergido,
florecida tabaiba de fuego, yo te adoro,
y espero bucear hasta tu nido,
donde forjas la isla del tesoro.
Tanto esperarte en tardes infinitas,
tanto temor de labios clausurados,
que con tu mancha, ya, penas me quitas
y penas me da el verme enamorado.
Hoy quiero navegar hasta tu orilla,
náufrago de tus besos y tus llamas,
desembarcar sobre tu maravilla,
aunque yo sepa al fin que no me amas.
Hijo soy del alisio y de la maresía,
del risco, de la niebla y la sabina,
si en ti vi la tristeza y la alegría
cómo no amar tu alma submarina.
Por qué no te he de amar, mujer de luz,
si volcánico soy desde la cuna,
si desde niño cargo con la cruz
del frío malpaís bajo la Luna.
Por qué temerte tanto si en tus brazos
nací y crecí esperando tu regreso,
por qué no te he de amar si en tu regazo
habré acaso de dar mi último beso.
Y por qué no quererte si, bravía,
tu alma fue para mi primer ventana
donde yo vi llegar la luz del día
a la sombra del Teide, una mañana.
Y por qué no besar tus labios rojos,
si como garoés emocionados,
por ti destilan lágrimas mis ojos,
en las mejillas de los acantilados.
Déjame que te quiera y no te tema
y que seas en mi tu voluntad,
tu corazón de fuego, si me quema,
será la ardiente luz de mi verdad.
Hasta el fondo del mar te fui a buscar,
infernal sirenita meridiana,
corazón del ayer y del mañana;
y en el fondo del mar, sobre el abismo,
me reencontré, mujer, conmigo mismo.
CAMINOS
Como sábanas de seda de varios colores
moviéndose en el agua como si el viento fuera
quien las mece.
Así entraste en mi vida, moviéndote
suavemente.
A través de tus palabras pude ver
poco a poco lo que sientes,
y, poco a poco, como el gigante que ruge
bajo el agua
con fuego en sus entrañas,
hiciste que el fuego creciera
dentro de mi alma.
Tus miradas sin ver tus ojos,
tus silencios sin ver tus labios,
tus sentimientos, sintiendo tu alma,
como el movimiento de la tierra
sentí como el corazón
temblaba
agitándose a cada día que pasaba.
Un día cerré mis ojos, deje que
mis sentimientos hablaran,
y te hablaron, te mostraron un camino,
el camino que yo día tras día recorro,
como los caminos que crea la lava,
pues es un camino ardiente,
que me lleva hasta tus labios,
que me lleva hasta tu corazón,
que me deja a los pies de tu amor.